El Bugatti Destrier: una escultura de la velocidad

Destrier, la tercera creación única del Programa Solitaire de Bugatti, transforma el coche de circuito más extremo de Bugatti, el Bolide, en una obra maestra de pura elegancia. Un Solitaire en el sentido más auténtico, es una celebración de unas proporciones y una belleza impresionantes: un diseño lleno de gracia, dignidad y estilo, concebido para perdurar; una creación destinada a pasar de generación en generación y a situarse entre los diseños más significativos de la historia de Bugatti.

El Destrier, que lleva el nombre del mejor y más fuerte caballo de los caballeros medievales, te plantea esta pregunta: ¿qué pasaría si el conjunto de ingeniería más extraordinario jamás creado por Bugatti no tuviera alerones, rejillas de ventilación ni elementos aerodinámicos, y se apreciara únicamente por sus proporciones? El resultado es un coche de solo un metro de altura, mucho más bajo que cualquier otro modelo de Bugatti. Sus ruedas —de 20 pulgadas delante y 21 detrás, un avance significativo respecto a las de 18 pulgadas del Bolide— parecen monumentales frente a una carrocería reducida a sus volúmenes más puros.

Mientras que los anteriores encargos de Solitaire —«Brouillard» y «F.K.P. Hommage»— se crearon a partir de historias conmovedoras y estaban impregnados de historia, «Destrier» es, por el contrario, una obra maestra escultórica instintiva y emocional en la que prima el diseño. Sin embargo, la idea subyacente a su creación es, sin duda, fiel a la historia de Bugatti. El chasis del Type 57, por ejemplo, sirvió en su día de base tanto para los aerodinámicos Type 57G y Type 57C «Tank» —que ganaron Le Mans en 1937 y 1939—, como para el Type 57SC Atlantic, considerado por muchos como el coche más bonito jamás construido. Un coche de carreras y una obra de arte que comparten una misma base. El Destrier y el Bolide continúan esa tradición: un chasis, dos expresiones totalmente diferentes. Una conexión que se hace permanente gracias a una placa conmemorativa grabada a mano con láser sobre el parabrisas, en la que aparecen tanto el Tipo 57G «Tank» como el Tipo 57SC Atlantic.

Un nuevo lenguaje de formas

Basado en el monocasco de fibra de carbono del Bolide, el Destrier abre un nuevo capítulo en el lenguaje de diseño de Bugatti. La característica línea en C de Bugatti, que tradicionalmente es una curva ininterrumpida de cromados que enmarca cada lado, «respira»: se detiene justo antes del paso de rueda delantero, dejando que se vea la carrocería desnuda antes de retomar su recorrido para cruzarse con la parrilla en forma de herradura.

La parrilla en forma de herradura, más ancha que la del Bolide, enmarca un frontal que se caracteriza más por la sobriedad que por la agresividad. En la parte trasera, detalles como el elegante alerón integrado recuerdan al Chiron Profilée, cerrando la silueta con la misma elegancia discreta.

Es en la postura del Destrier donde mejor se aprecia la maravilla de este Solitaire. El diseño extremo del Bolide hace que el habitáculo se agache entre los dos guardabarros delanteros, lo que le da al coche la postura de un caballo poderoso a punto de lanzarse al ataque, incluso estando parado. Detrás de las puertas, la carrocería se estrecha hacia dentro formando una cintura espectacular antes de ensancharse sobre las ruedas traseras para crear unas caderas imponentes, lo que da lugar a una postura extrema que normalmente solo se ve en los bocetos iniciales de diseño, más que en los modelos de serie ya terminados.

El Destrier tiene un acabado en «Sapphire Celeste», un color exterior a medida de varias capas creado en exclusiva para este coche y su dueño. El brillo inspirado en los diamantes que hay en la estructura de la pintura realza al máximo la forma escultural de la carrocería, mientras que los detalles de aluminio pulido aportan un elegante contraste al refinado tono azul. Esta elección también tiene un discreto eco histórico: el chasis 57591 del Type 57SC Atlantic —el famoso «Pope» Atlantic— era azul originalmente, antes de que su dueño actual lo repintara de negro. La fibra de carbono a la vista del coche —limitada al splitter delantero y al difusor trasero— se ha teñido para que combine a la perfección con el «Sapphire Celeste». En el compartimento del motor, los elementos metálicos tienen un acabado martillado, un sutil guiño a la armadura forjada a mano de los caballeros medievales.

Un taller de sastrería sobre ruedas

En el interior, el Destrier se aleja bastante del habitáculo minimalista y centrado en el automovilismo del Bolide, para inspirarse más bien en la tranquila calidez de un taller de sastrería. Cada material se ha seleccionado individualmente y cada superficie se ha diseñado a medida para su único propietario. Tres materiales definen el habitáculo: el cuero y el nubuck, ambos en «Ambre Voyageur» —un marrón cálido y atemporal— y un avanzado tejido de punto 3D.

El tejido de punto, que se inspira en técnicas de la alta costura y la ropa deportiva de alto rendimiento, crea superficies tridimensionales sin costuras que son tan técnicas como agradables al tacto. Los hilos de cobre lo atraviesan como destellos brillantes, entretejidos en un patrón circular de «línea de halo» que fluye por todo el habitáculo. Las líneas de costura en contraste resaltan la geometría de cada elemento, repitiéndose en el bordado de los reposacabezas y en las líneas fluidas de la consola central. El acabado martillado de los detalles metálicos del exterior se repite en el interior en otros cuatro puntos clave: el tirador de la puerta, las salidas de aire, el centro del volante y la placa de entrada. Y, en un guiño a los orígenes de la marca, una pequeña bandera francesa ocupa el centro del habitáculo.

Los faros delanteros y traseros presentan diseños paramétricos modernos, mientras que el tapón de llenado de aceite, un detalle distintivo que delata que se trata del tercer modelo Solitaire de Bugatti, lleva el emblema Destrier junto a la indicación «1/1».

Bajo la carrocería se encuentra el Sistema de Propulsion W16 completo del Bolide, que desarrolla 1.600 PS: el motor de 8,0 litros con cuatro turbocompresores de Bugatti en su máxima evolución. Fiel al espíritu del proyecto, es un detalle que se menciona casi de pasada: al igual que los grandes coches ganadores de concursos de belleza del pasado, la historia del Destrier gira en torno a las proporciones y la artesanía, no al rendimiento puro y duro.