El Gran Tour de Nueva Zelandarealizado entre finales de noviembre y principios de diciembre, brindóa la Casa de Maranello la ocasión deredescubrir el maravilloso archipiélago del hemisferio sur. Cinco Ferraris Purosanguerealizaron durante tres semanas un recorrido de3.000 kmque atravesó extraordinarios paisajesnaturales, carreteras sinuosas llenas de adrenalina y ciudades de una tradición cultural única.
El Purosangue fue el elegido para vivir este viaje porque con su innovadora interpretación de un GT de cuatro puertas y ruedas altas, marca un nuevo estándar en la industria del automóvil. Ha habido muchos Ferrari que han hecho de la combinación de prestaciones únicasy confort de primera clase uno de sus pilares, pero el Purosangue elevaeste concepto a un nuevo nivel. Con su motor V12 de 725 CV en suparte delantera central, aúna lo mejor de la máxima emoción al volante, el confort y el refinamiento, gracias a su espacioso y lujoso interior de cuatro plazas, y la manejabilidad de un deportivo con su sistema de suspensión activa y su disposiciónúnicadetranseje.




El tour permitió a medio centenar de periodistas internacionales probar de primera mano las cualidades del Ferrari Purosangue, alternándoseal volante en diferentes etapas a través deuna ruta que cruzaba las dos islas, dejando atrás las amplias autopistas que rodean la capital, Auckland, para alcanzarlas sinuosas carreteras de la cordillera de los Alpes del Sur de Nueva Zelanda.
Partiendo de Auckland, capital económica del país y principalcentrodel país, con más de 1,5 millones de habitantes, el grupo llegó primero a las doradas playas de Waihi Beach para luego dirigirsea Tauranga, ydescubrir el emblemático monte Maunganaui, un volcán extinto considerado sagrado por el pueblo maorí y que domina la costa de la bahía de Plenty.




La segunda jornada de conducción permitió al convoy llegar a Rotorua, un asentamiento cuyo subsuelo se caracteriza por una intensa actividad geotérmica, para descubrir la cultura maorí y la gran variedad de fauna local, incluido el emblemático kiwi, símbolo de Nueva Zelanda. A continuación, el viaje continuó hacia Taupo, lahermosa ciudad situada en lo alto de una colina que ofrece unas vistas espectacularesdel lago que recibe elmismo nombre.




Al díasiguiente, el grupo se dirigió a laciudad costera de Hastings, mientras visitaba el bosque de Whakarewarewa y admiraba sus impresionantes árboles. Cruzar bajo una intensa lluvia la emblemática carretera Gentle Annie, que asciende por las colinas del interior de la Isla Norte, ofreció un nivel de desafíoinolvidable, que el Ferrari Purosanguepudo afrontar con comodidad.




En la cuarta etapa del viaje, el grupo llegó a la ciudad de Wellington, capital de Nueva Zelanda, atravesando extensosviñedos de la renombrada región vinícola de Martinborough. La llegada a Wellington brindó la oportunidad de visitar el taller donde se fabricaron los decorados y el vestuario de muchas de las películas de fantasía y ciencia ficción más famosas y premiadasdel mundo, y quehan sido rodadasen los extraordinarios escenarios naturales del archipiélago.
Tras el transporte en ferry de los coches a la Isla Sur, la excursión partió de la pequeña ciudad de Blenheim para explorar otra de las regiones vinícolas más famosas del mundo, Marlborough. Al llegar a la ciudad costera de Kaikoura, los participantes pudieron observar la fauna acuática del Pacífico Sur, incluidas ballenas y delfines, desde una perspectiva aérea. Un encuentro nocturno especial e inesperado con un Ferrari 166 Inter de 1948, el cuartomodelo que construyó Ferrari, emocionó a los participantes,y recordó a todos cómo la marca del Cavallino Rampante es capaz de trasmitiremociones inigualables, junto con un sentidode pertenencia que losmásentusiastas han sido capaces de trasmitirsin alterarlodurante más de 76 años.




El destino del día siguiente fue la ciudad de Cristchurch, primer asentamiento del país y lugar de intenso fervor cultural. A través del espectacular paisaje montañoso de la cordillera de los Alpes del Sur, el grupo se adentró en la región de los lagos, contemplando los emocionantes paisajes de los lagos Tekapo y Pukaki antes de concluir en el Parque Nacional del Monte Cook, la cimamás altadel país con 3.724 metros y sede de un observatorio internacional.
La sinuosa carretera montañosa de Crown Range llevó a los Ferraris Purosanguehasta la bonita ciudad de Queenstown, un altoobligadodurante la ruta cuyo destino final del viaje erael fiordo de Milford Sound, en el extremo suroccidental de la isla.
En este lugar de un encanto extraordinario, donde la naturalezase siente en todo su esplendor, y perfilando el horizonte en presencia de focas y pingüinos, finalizóuna aventura que hace honor ala tradición de los Grand Tour Ferrari, que desde 1997 han llevado a los coches de la marca de Maranello a todos los rincones del planeta,demostrandosu gran versatilidad, fiabilidad y capacidad para ofrecer emociones únicas al volante.