
Las carreteras costeras, el agreste interior y las tradiciones culturales propias de Cerdeña hacen de la isla un apasionante destino mediterráneo para el viajero sobre ruedas. Las rutas de montaña y los tramos de curvas amplias junto al mar ofrecen experiencias contrastadas, mientras la tradición de la isla en los rallies suma una dimensión deportiva. El placer está en explorar paisajes que conservan un fuerte espíritu independiente y una identidad muy marcada.
