
Ecuador concentra una extraordinaria variedad geográfica en un país relativamente pequeño, de la sierra andina a la costa del Pacífico y las tierras bajas tropicales. Sus carreteras ascienden entre climas cambiantes e imponentes escenarios de montaña, y dan al viaje una intensa sensación de descubrimiento. El atractivo está en las transiciones entre paisajes y en las culturas que salen al paso por el camino.