Apulia invita a un gran turismo más pausado, por rutas que atraviesan olivares, pueblos históricos y costas bañadas por dos mares. Su arquitectura tan característica y un campo que sigue vivo y trabajado componen un rico telón de fondo para viajes lejos de los centros más conocidos del motor italiano. Aquí, el descubrimiento suele esconderse en las carreteras secundarias y en los lugares que salen al paso.