
Islandia convierte el paisaje en el protagonista de cada viaje. Terreno volcánico, glaciares, cascadas e inmensas vistas costeras se suceden a lo largo de carreteras en las que el tiempo y la estación exigen atención. En coche o en moto, este destino pide preparación y respeto por la naturaleza, y regala la rara experiencia de recorrer un paisaje que parece en perpetuo movimiento.