
Los desiertos de roca roja, las altas mesetas y los paisajes de montaña de Utah componen un escenario extraordinario para viajar por carretera. Las rutas cruzan un terreno que cambia de color y de carácter con la luz, mientras las grandes distancias en parajes remotos aconsejan una planificación cuidadosa. Para el gran turismo, el estado ofrece una poderosa sensación de escala y el placer de atravesar una geología excepcional.